Cómo elegir el tipo de acabado

El aluminio brinda una gran cantidad de opciones de diseño, lo que lo convierte en un factor clave en el confort de nuestro hogar. Es un material que se distingue frente a otros por su resistencia y su ligereza. Su densidad hace que sea un tercio mas ligero que el acero.

Pero la gran ventaja que proporciona el aluminio sobre otros materiales es que no requiere mantenimiento. Es un material que no se corroe ni se deteriora con las inclemencias del tiempo, como ocurre con el hierro, la madera o el PVC.

Cuando optamos por construcciones en aluminio tenemos dos opciones habituales: Anodizado y lacado (es como se conoce habitualmente a los perfiles pintados y horneados).

Hay una tercera posibilidad que es poco habitual por su precio. Se trata del acabado en madera natural y se suele utilizar con cerramientos con rotura de puente térmico. Es este tipo de cerramientos el aluminio interior va separado del exterior por un accesorio de poliamida que hace las funciones de aislante, y permite que el acabado interior y exterior puedan ser diferentes. De esta forma se coloca el acabado madera en el interior de la vivienda para combinar con la decoración interior o para aportar más calidez. También hay opciones de lacado con imitación madera.

anodizadosAnodizado: Es un tratamiento químico (electrolítico) que permite mantener la apariencia metálica del material sin variaciones durante mucho tiempo. Mediante este proceso, el tratamiento queda integrado al metal, y este ni se degrada, ni se pela ni se ve afectado por la luz solar.
Para la conservación de aluminio anodizado basta con utilizar un paño suave, jabón y agua para mantener el aspecto original del cerramiento.

lacado4Pintado (lacado): El pintado se realiza con un sistema electrostático que fija el polvo colorante en la superficie del aluminio y posteriormente un horneado a una temperatura de 200ºC durante un periodo de 15 a 20 minutos, que permite obtener un acabado perfecto y duradero. Como ocurre con todos los elementos pintados, la superficie se puede rallar o erosionar, aunque es posible retocar áreas dañadas con relativa facilidad. También permite disponer de una variedad de colores mayor que en el anodizado.

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